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viernes, 6 de febrero de 2015

Cocina de Invierno - El Cocido Maragato




Con estos días de frío que estamos pasando últimamente ¿a quién no le apetece un buen plato de cocido calentito?, pues dicho y hecho, hoy os traemos el suculento y curioso "cocido maragato" muy celebrado en Astorga o los pueblos de su comarca como Castrillo de los Polvazares o Santiago Millas. Curioso porque es completamente distinto a otros platos de cuchara ya que esta joya gastronómica, se come al revés o "vicunversa" (viceversa) como dicen allí. Es decir, que en primer lugar se sirven las carnes o "pringá", después los garbanzos y las verduras y por último un consistente caldo al que le agregan fideos finos , arroz, pan asentado o tropezones. A esta forma de distribuir el cocido los maragatos lo llaman "los tres vuelcos". La explicación a esta singularidad la podemos encontrar en las distintas teorías que os relato a continuación:

Una de ellas nos sitúa en el siglo XVI, cuando la comarca de La Maragatería (León) experimenta un gran auge económico gracias a los propios habitantes de la zona que se dedican a la profesión de arriero transportando mercancías por las tierras de España. De ellos, a los que vendían sus propios productos los llamaban "los mericatos" que es de donde viene la denominación actual de "los maragatos". Pues bien, estos sacrificados mercaderes, llevaban entre los útiles necesarios para sus largos desplazamientos una fiambrera de madera donde llevaban porciones de carnes de cerdo cocidas, de esta manera la comida les duraba cierto tiempo fresca y cuando llegaban a las posadas o mesones del camino, solían pedir vino y comían primero lo que llevaban en sus fiambreras que por supuesto, estaba frío, de manera que para terminar su almuerzo y entonar sus estómagos, pedían al mesonero un buen caldo caliente. Esta manera de comer, la trasladaron a sus casas cuando volvían de sus largos viajes introduciendo así en sus familias la costumbre de tomar el cocido maragato al revés. Según parece esta es la teoría más acertada ya que es la que relatan las personas mayores de los pueblos maragatos arrieros, que vivieron aquella experiencia con sus padres y abuelos y a su vez éstos con los suyos… 

Pero como en todo siempre queda un reducto para la leyenda y así también hay quien cuenta que durante el asedio en el siglo XIX por las tropas de Napoleón a la Península, éstos se apostaron durante varios meses en las tierras maragatas. Mientras tanto, los habitantes del lugar, salían a diario a trabajar en sus quehaceres y a la hora del almuerzo, las mujeres desde las casas hacían sonar un triángulo para avisar a los hombres de que el cocido, que comían a diario, estaba en la mesa. Los franceses al oír el tintineo, se preparaban para asaltar las casas aunque cuentan que por humanidad, permitían que antes los aldeanos se comieran el primero y segundo plato, que por aquel entonces eran el caldo con fideos y luego los garbanzos con la verdura. Pero cuando calculaban que estaba a punto de servirse el tercer plato o "vuelco", invadían las casas para comerse aquellas deliciosas carnes del cocido. Los maragatos, hartos ya de tanto atropello, decidieron empezar a comer el guiso al revés de manera que al llegar el enemigo, a éste sólo le quedaba que comer el caldo y no más. Así que viendo los buenos resultados y notando que de esta forma la digestión se hacía menos pesada para volver al trabajo, los maragatos decidieron adoptarla y convertirla en costumbre.

Existe también otra historia con referencia a la invasión de los franceses por aquel entonces y viene a decir, que los maragatos sabiéndose invadidos por las tropas de Napoleón y ante la posibilidad de una batalla inminente, decidieron comerse primero las carnes del cocido que tenían más enjundia, y si les quedaba tiempo, ya comerían después los garbanzos, la verdura y el caldo.

En fin, el caso es que sean ciertas o no estas anécdotas, lo que sí es real es lo delicioso del plato que nos ocupa de manera que aquí va la receta:  

RECETA TRADICIONAL DEL "COCIDO MARAGATO" DE CASTRILLO DE LOS POLVAZARES

Ingredientes:

400 g. de garbanzos
1 kg. de repollo
500 g. de morcillo de novilla
500 g. de lacón
500 g. de gallina
4 chorizos de guiso
150 g. de tocino
150 g. de panceta
4 manitas de cerdo
500g. de oreja, careta y morro de cerdo
500 g. de costilla de cerdo
Para el relleno (albóndigas):
Un poco de morcillo, tocino, ajo, perejil, pan rallado y huevos

Preparación:

Ponemos a remojo los garbanzos la noche anterior. Al día siguiente, los cocemos en una olla con abundante agua fría, junto con toda la carne menos el chorizo. Una vez cocido todo, sacamos la carne y la dejamos enfriar para trocearla. En otra olla aparte con agua hirviendo, cocemos el repollo con el chorizo durante 30 minutos. Mientras preparamos el relleno picando un poco de morcillo y tocino, a continuación le agregamos un par de huevos, perejil, ajo picado y pan rallado suficiente para formar una masa de albóndigas, las cuales moldeamos y freímos aunque también se pueden cocer en el caldo del cocido justo antes de servirlo que ahora ya sabemos, que se reparte en "tres vuelcos", primero las carnes, luego los garbanzos con la verdura y por último el caldo con fideos que es lo más tradicional.

¡Bon appetit!

Marian Otero

domingo, 1 de febrero de 2015

El origen del dulce de leche y su receta





Según una leyenda popular, el exquisito manjar argentino llamado "dulce de leche" tuvo su origen en 1829 y una vez más fruto de la casualidad y como reza la historia, nos situamos a las afueras de Buenos Aires, concretamente en Cañuelas en el año 1829. Los generales Juan Manuel de Rosas y Juan Lavalle, primos hermanos y enemigos acérrimos, se reunieron en casa del primero para firmar un pacto que los llevase a la paz de la nación. Lavalle llegó a la casa de Rosas, lugar de la reunión, antes que éste y como se encontraba fatigado por el viaje, decidió descansar un poco en los aposentos del anfitrión. Mientras tanto, en la cocina de la casa, el ama de llaves preparaba  la "lechada" (una mezcla de leche y azúcar) para servir el mate llegada la ocasión. Cuando fue a la habitación del señor esperando recibir instrucciones, se encontró durmiendo en la cama de su patrón al enemigo mortal de éste, se asustó tanto que salió corriendo a dar aviso a los guardias y con el disgusto se olvidó de la lechada que tenía al fuego. Tiempo después, cuando llegó el general Rosas, éste no le dio la menor importancia al incidente, máxime cuando el objetivo de la reunión era tan importante y le indicó a la criada que les sirviera el mate para ir entrando en materia. Al llegar a la cocina, se encontró con estupor una especie de jalea marrón al fuego que nada tenía que ver con la mezcla de leche y azúcar que dejó ella, pero como de todos es sabido, la curiosidad en la cocina es una virtud y en lugar de tirarla, esta "virtuosa" cocinera no pudo evitar la tentación de probar aquel extraño producto descubriendo, para su asombro, que era realmente delicioso. Sabedora de que en reunión tan importante estaban esperando su mate, como excusa para empezar a hablar, con valentía decidió dárselo a probar a su patrón al que le gustó tanto su sabor, que quiso compartir con Lavalle  mientras discutían asuntos algo menos dulces. 

Actualmente es fácil encontrar dulce de leche en cualquier supermercado, pero si decidís hacerlo vosotros mismos en casa, aquí os dejo una receta sencillísima para conseguir un dulce de leche espeso y con un intenso sabor a caramelo para untarlo o decorar cualquier preparación:

RECETA DEL DULCE DE LECHE 

Ingredientes:

1 lata de leche condensada entera de 370 g.
Agua suficiente para cubrir

Preparación:

Si lo vais a preparar en olla exprés, es importante en primer lugar quitarle la etiqueta a la lata porque si se desprende durante la cocción, obstruiría la válvula de la tapa. Ponemos la lata dentro de la olla de pie o recostada, y la cubrimos de agua. La ponemos a hervir y cuando llegue a este punto, tapamos la olla y esperamos a que la pesa empiece a silbar, entonces bajamos a fuego medio y la dejamos 60 minutos cociendo. Apagamos el fuego y dejamos que baje del todo la válvula de la olla antes de abrirla.

Si por el contrario preferís hacerlo en la olla tradicional, colocamos papel de cocina en el fondo de la misma para amortiguar los golpes, ponemos encima la lata recostada y llevamos a ebullición. Bajamos la temperatura a fuego medio, tapamos la olla y dejamos cocinar 2 horas. De vez en cuando revisamos para agregar agua extra ya que se irá evaporando.

En ambos casos, terminado el tiempo de cocción, sacamos con cuidado de no quemarnos la lata de la olla y la dejamos enfriar a temperatura ambiente. Nunca abráis la lata antes de enfriarse porque saldría el contenido como la lava de un volcán en erupción, así que mucho cuidado a los impacientes y sin más...a disfrutar. 

¡Bon appetit!

Marian Otero

martes, 16 de diciembre de 2014

El origen de la expresión "que te den morcilla"



Estoy segura de que los amantes de la morcilla somos legión, ya sea como aperitivo, como aderezo de un suculento guiso o simplemente en un delicioso y tentador bocadillo de morcilla. Pero hubo un tiempo en el que el hecho de que te invitaran a comer este suculento embutido era una manera de desearte lo peor, de hecho ha dejado su eco en nuestra forma de hablar hoy en día. Os cuento:

Es muy probable que en medio de una desairada conversación, o simplemente por rechazar algo que te están ofreciendo, la persona que está enfrente de ti te diga contundentemente:
-¡Pues que te den morcilla!
Y tú, sobre todo si te gusta esta deliciosa chacina, digas zanjando la situación:
-Ah, pues vale

Pero lo que no todos saben, al menos yo hasta que lo descubrí, es que esa persona inocentemente o no, te está deseando la muerte. Hace años y debido a la poca higiene que había sobre todo en las calles y aguas de las ciudades, campaba a sus anchas una peligrosa y fácilmente contagiosa enfermedad llamada hidrofobia o "rabia" que era trasmitida por perros y otros animales callejeros como gatos y ratas. Las autoridades de la época, al ver que esta situación se  les convertía en un grave problema de salud pública, llegando incluso al grado de epidemia, decidieron erradicar el peligro dando de comer a estos animales una suerte de morcillas en cuyo interior habían colocado un veneno mortal llamado "estricnina". Ni que decir tiene que la cosa funcionó a las mil maravillas pero como era normal, este cruel procedimiento mataba tanto a enfermos como a sanos y los defensores de los animales, especialmente de los perros, alzaron tanto la voz que consiguieron a finales del siglo XIX, que en los ayuntamientos de las principales ciudades españolas, se crearan las odiosas pero necesarias perreras y de camino la profesión de lacero, controlando así la situación en las calles.

El perrillo que vemos en la foto (obra de Robert Doisneau) posa delante de la leyenda "Attention, Chien mechant" que es como decir: "Cuidado, perro peligroso". Puede que en otros tiempos le hubieran "dado morcilla", pero a ver quién es el guapo que se resiste a su mirada de "perrillo apaleado" y no se enamora de él.

Marian Otero

martes, 25 de noviembre de 2014

¿Por qué comemos palomitas de maíz en el cine?



En los comienzos de la explotación comercial del cine, el hecho de ir a ver una película era uno de los pocos entretenimientos que tenían las clases más desfavorecidas. Al igual que ahora, no son pocas las familias que se sientan frente al televisor para ver su serie favorita mientras cenan, en aquello primeros años en los que no existía la caja tonta, no era extraño que las familias o amigos se reunieran en las salas de proyección para comer o beber algo mientras veían una película, era un formato de entretenimiento totalmente distinto a como se nos presenta hoy en día, con inclusión de bailes y orquestas que amenizaban aquellas sesiones de cine mudo. 

Con la llegada de la crisis de 1929 la clases populares quedaron totalmente arruinadas y aunque las entradas para el cine seguían siendo realmente baratas (sobre todo comparadas con las de hoy día), la economía familiar no llegaba para hacer gastos también en el interior de las salas, así que se impuso como alternativa el vender en los accesos de los cines, cucuruchos de palomitas de maíz, un producto del que habían existencias suficientes, era muy barato, tenía muchas calorías -más si se le añade mantequilla-, saciaba el hambre (un recipiente de los grandes puede tener hasta 1200 calorías) y además no ensuciaba el local. 

No tardaron los dueños de las salas exhibidoras en darse cuenta del negocio potencial de las palomitas y pensaron añadirlo a su oferta. Julia Braden convenció a los dueños del Linwood Theater de Missouri para que le dejaran colocar su puesto de palomitas dentro del propio cine, en vez de en la calle como hasta entonces. El negocio fue mayúsculo, tanto que a partir de 1931 la idea ya era copiada por todos los exhibidores. La nueva época de escasez que llegó con la Segunda Guerra Mundial terminó por afianzar esta opción, que además se impuso a otras alternativas como los cacahuetes o las pipas por su virtud de no ensuciar la sala. 

Ahora todos los padres de familia sabemos que ir con los hijos al cine, supone pasar irremediablemente por el puesto de palomitas y que es mucho más caro comprar esos cestitos repletos de suculento maíz inflado que ver la propia película, tanto, que el negocio de las palomitas supone en la actualidad el 85% de las ganancias de los cines. Por desgracia en estos nuevos tiempos de crisis, de las palomitas en el cine (ya nada baratas) es una de las cosas de las que no pocos han de olvidarse. ¡Pero y lo rica que están! Hasta definen un determinado cine de entretenimiento, el "Cine de Palomitas".




Marian Otero

lunes, 17 de noviembre de 2014

Del pan al plato




No siempre hemos disfrutado de la comida sobre un plato tal y como lo conocemos hoy en día, en realidad el plato en su forma actual es un invento reciente. Hasta el siglo XV se acostumbraba a comer sobre una gruesa rebanada de pan duro a la que daban forma cuadrada y que llamaba "tajadero". Esta absorbía los jugos de la comida y al final, el tajadero podía comerse con salsa, pero era más frecuente darlo como limosna a los pobres. La foto evidentemente no corresponde con fidelidad a la idea de tajadero que aquí exponemos, pero nos ha resultado del todo imposible encontrar una foto mejor.

Con el tiempo, se hizo famosa la figura del tajador alfarero que fabricaba en barro, cerámica o madera, las fuentes y platos "tajadores o trincheros" usados preferentemente para cortar y picar el producto de la matanza del cerdo y que formaban parte de la vajilla tradicional de la Península Ibérica desde el siglo XIV.

Su aparición se considera ajena a la cerámica islámica y se justifica su presencia en la vajilla bajomedieval valenciana por influencia del área cristiana catalana. Para otros especialistas, existen paralelismos en forma y uso con ejemplares de alcadafes musulmanes localizados en yacimientos de Mallorca y Valencia.

Os dejo algunos refranes y frases hechas en las que el plato es el protagonista: 

Refranes:

"Del plato a la boca se cae la sopa".

"Tajada que lleva el gato, tarde vuelve al plato".

"Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato".

"El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato"

"La salud no está en el plato, sino en el zapato" (en prevención de la gula y recomendando el ejercicio)

Frases hechas:

"Acabar tirándose los platos a la cabeza": en una relación, acabar mal.

"Tener pinta de no haber roto un plato en su vida": dícese sobre todo de los niños buenos en apariencia y de los tímidos engañosos.

"Pagar los platos rotos": recibir castigo por lo que otro hizo o se hizo entre varios.

"No es plato de buen gusto": refiriéndose a una situación desagradable.

"Comer de o en un mismo plato": como signo de intimidad entre dos o más personas.

"No se puede estar al plato y a las tajadas": advertencia para los que lo quieren todo.

"La venganza es un plato que se sirve/toma frío": evolución de la frase histórica supuestamente pronunciada por Bruto mientras apuñalaba a Julio Cesar (...la venganza es fría, padre).

miércoles, 10 de octubre de 2012

El banquete a través de la Historia



Ya sea en una boda, una comunión, un bautizo, o en cualquier ocasión donde haya algo que celebrar, entra en escena "el banquete". Se cree que la palabra banquete, que quiere decir comida consumida en compañía, deriva del sustantivo "banc", banco o asiento y que el término proviene de los tiempos de los primeros cristianos quienes se reunían en catacumbas y celebraban sus ágapes sentados en bancas.

Hoy en día sabemos de los gustos culinarios de nuestros ancestros en diferentes épocas, gracias a la arqueología y así podemos hacernos una idea de cómo han ido evolucionando los banquetes a lo largo de la historia.

Desde el período paleolítico cuando surge la conciencia del hombre de pertenecer a un grupo, llámese familia, clan o tribu, el consumo de los alimentos se realiza en compañía, sobre todo después del descubrimiento del fuego en el cual se asaba y cocinaba la carne, sentándose el grupo alrededor de la fogata. Por aquel entonces los banquetes tenían un carácter místico, un ritual para que las fuerzas de la naturaleza fueran propicias. Así, el hombre se acostumbró a reunirse para dividir y compartir los alimentos, sobre todo en los dos momentos fundamentales de la vida, el nacimiento y la muerte. Con el desarrollo de la agricultura y de la ganadería, el uso de la cerámica y la metalurgia, las reuniones alrededor de la mesa fueron más comunes y más elaboradas, sobre todo en las regiones más fértiles.

Recientemente, en el año 2010, se descubrieron los restos del que hasta ahora se puede considerar el primer banquete de la historia de la humanidad. Son restos con 12.000 años de antigüedad y fueron hallados en Hilazon Tachtit, en el sur de Galilea (Israel). En el interior de una cueva que era utilizada como sepulcro se encontraron restos de animales cocinados en una cantidad y disposición que sólo se explica si esas especies de animales ya extinguidos (uros y tortugas, principalmente) fueron consumidos en un banquete, quizás ritual, y en el que, seguramente, participaron numerosas personas. En la misma cueva también han encontrado los restos de una mujer, la que, por la dificultad de la época de encontrar dichos animales en esa zona, se podría tratar de alguien relevante en la tribu, tal vez una mujer “chamán”.

En varios libros del Antiguo Testamento ya se mencionan los grandes banquetes babilónicos y egipcios, sobre los que escribiera hace 2.500 años Herodoto (el padre de la Historia). Pero son los celebrados en la antigüedad grecorromana los más conocidos por su magnitud y despliegue de viandas y espectáculos sin ningún tipo de reparo en gastos ni fastuosidad.

Los griegos fueron los creadores del "Symposion", ya que después de la comida, hablaban de lo divino y lo humano rodeados de frutas, pasteles, quesos y demás tentaciones para picar.

Los romanos se preparaban para comer vistiendo con túnicas y adornos de flores y hojas que les proporcionaba el mismo anfitrión del festín, para luego reclinarse en los divanes distribuidos en el "triclinium", lugar del festejo. Era costumbre y además de buena educación, dada la magnitud de alimentos que ingerían, que los invitados vomitasen en recipientes especiales y eructaran en la mesa así como también coger los alimentos con las manos.

El banquete más famoso de todos los que se celebraron en Roma fue el organizado por Trimalción, personaje de la novela romana "El Satiricón" donde el autor, el célebre Petronio, es inspirado por Nerón, cuyos festines eran muy conocidos y similares al de la novela. Para esta ocasión incluso se llegaron a contratar los mejores escultores de la época para crear verdaderas obras de arte con los alimentos.

El mismo Julio Cesar, decidió celebrar por todo lo alto la victoria sobre Pompeya, invitando a 200.000 comensales a su mesa.

Durante la Edad Media cabe destacar el fastuoso banquete organizado por Ricardo II de Inglaterra, quien invitó a los 2000 barones más ricos del país y para el cual se necesitaron 200 cocineros.

Fue el rey Enrique VIII de Inglaterra, gran amigo de las comilonas y las fiestas, quien estableció una extravagante legislación sobre los banquetes que decía así:
Un cardenal tiene derecho a que le sirvan nueve platos, un lord del Parlamento seis y un ciudadano que tenga ingresos de por lo menos 500 libras anuales, tres.

Así mismo, el padre de la literatura gastronómica Brillat-Savarín, consideró que los gastrónomos eran los únicos capaces de distinguir y disfrutar las diferencias y sutilezas en los sabores de los alimentos.

El periodista gastronómico Grimod de La Reyniére, fue el precursor de lo que hoy día son los jurados gastronómicos y las normas de control de calidad. Eran famosos sus banquetes, donde eran invitados los mejores gourmets de su tiempo, para puntuar la calidad de los ingredientes, la elaboración y la presentación de los platos.

Es también famoso el multitudinario evento que organizó en 1852, el chef Alex Soyer, del muy selecto Reform Club de Londres, el cual, el día de Navidad, al son de villancicos, valses y polcas, dio de cenar a 22.000 pobres de la ciudad.
El banquete, desde siempre, ha sido una oportunidad para demostrar la generosidad y riqueza del anfitrión, así como las dotes culinarias, nociones de etiqueta y sentido estético que posee, sobre todo si éste es organizado y elaborado por él mismo. La selección del menú así como el número de invitados, la distribución de las mesas, decoración y organización del evento en cuestión, es en nuestros días, una tarea ardua y paciente para, en el caso de muchos bolsillos, conseguir el mejor de los resultados con el menor presupuesto posible.

En cualquier caso, es una buena manera de celebrar la amistad.

Abre el artículo el famoso fresco de Leonardo da Vinci "La última cena", puesto que sin duda el banquete más famoso de la historia occidental es éste en el que Jesús se reunió con sus apóstoles.


Por Mariamsunamun
Marian OteroVer más

Mojito: El sabor de La Habana


 

El mojito es un popular cóctel originario de Cuba, compuesto de ron, azúcar (o jarabe de azúcar), lima, menta o hierba buena y agua mineralizada. Comúnmente se piensa que el «mojito» fue inventado por el restaurante cubano «La Bodeguita del Medio» y que se creó en la época de la ley seca estadounidense, cuando quienes querían beber alcohol de forma legal tenían que ir fuera de los EEUU, por ejemplo a Cuba. Muchos estadounidenses acostumbraban a tomar un cóctel similar al mojito pero hecho con burbon. Al carecer de estos destilados en el Caribe, se sustituyeron por ron blanco. Originalmente se le añadía un poquito de tequila y en algunos lugares de México se sigue usando así.

ELABORACIÓN:

Los ingredientes del mojito son los siguientes:

4 onzas (120 ml) de ron añejo (ya sea blanco o golden)
jugo de media lima
1 ramita de hierbabuena (clinopodium douglasii)
2 cucharaditas de azúcar
4 cubos de hielo
agua de sifón o soda
1 rodajita de limón (otros ponen lima) para adornar y/o una ramita de hierbabuena.

Opcionalmente podemos añadir unas gotitas de angostura, para obtener un "mojito criollo". Sirve para potenciar el sabor de los ingredientes.

La planta que en Cuba se conoce como hierbabuena/yerbabuena no tiene nada que ver con la hierbabuena europea y no es una menta. Pero con el paso de los años y la confusión de nombres el mojito se prepara en muchos lugares con variedades de menta.

Instrucciones:

Añada el jugo de media lima y el azúcar directamente al vaso y macháquelo con un mortero. Agregue la hierbabuena machacándola, pero no demasiado. Después ponga el hielo, añada el ron blanco y complete el vaso con sifón o agua con gas. Remueva y adórnelo con una pajita o removedor, una rodaja de lima y una ramita de hierbabuena.

El ron cubano que originalmente se usó para la receta es el Havana Club. No era añejo blanco, sino Silver Dry, ron blanco específicamente creado para coctelería, más bien seco, y que a diferencia de los añejos no modifica el sabor del cóctel y permite que la hierba, el limón, o en su caso la fruta se saboreen a plenitud.

Según la receceta de La Bodeguita del Medio en la Habana, se pone 1/2 cucharadita de azúcar en lugar de 1, además no se añade angostura en absoluto. Por lo demás, la elaboración es la misma. El mojito se bebe, mediante una pajita, en vaso con forma de tubo y de tamaño mediano, tal y como se aprecia en la fotografía. El mojito se prepara igual en todos los bares y restaurantes de La Habana, pero se cita a La Bodeguita del Medio debido a su fama para preparar el mojito, gracias a Ernest Hemingway: "My mojito in La Bodeguita, My daiquiri en El Floridita".

Chin Chin!

Por Mariamsunamun
Marian Otero

El origen de la palabra "Restaurante"


Parece que la palabra "Restaurante" tiene su origen en una cita del evangelio que un mesonero llamado Boulanger colocó a la puerta de su casa de comidas de la calle Des Poulies (actual Rue du Louvre) en  1765, en esta se podía leer "Venite ad me omnes qui stomacho laboratis et ego restaurabo vos", algo que podría traducirse por "Venid a mi todos los de estómago cansado y yo os lo restaruraré". Esta primera casa de comidas no era precisamente lujosa, pero presentaba ya mesas individuales y un menú en el que se podía elegir lo que se deseaba tomar, principalmente guisos y posteriormente pies de cordero. El mismo propietario hacia de portero y ayudaba a acomodarse a los comensales y lo que era aun más novedoso, tenía horarios fijos para el almuerzo y la cena. Entre sus clientes podemos citar al famoso Denis Diderot que en alguna carta alababa el local por la calidad del servicio y la belleza de alguna empleada del mismo.

Hay otras versiones, como la recogida en el Larousse Gastronomique que dice que "restaurant" era una palabra del siglo XVI que designaba a un alimento que restaura y repone fuerzas y que la frase que Boulanger colocó a la puerta de su establecimiento era en realidad "Boulanger, venta de restaurantes divinos". Sea como fuere, el caso es que la frase tuvo éxito y las casas de comidas pasaron a llamarse desde entonces "restaurantes", lugares donde nos aliviaban de nuestras cíclicas carencias de alimentos. Después vendrían los restaurantes de Roze, Pontaillé y sobre todo Beauvillers que ya era un restaurante en toda regla y asi todo ha sido avanzar hasta llegar a "El Bulli". Parece que además este Señor Boulanger terminó haciéndose famoso por la calidad de sus pasteles y dulces, que antiguamente eran elaborados en los obradores de pan por lo que el término "Boulangerie" terminó por dar nombre también a las panaderías en Francia.

Esta entrada se la dedico a mi padre.
Por Mariamsunamun
Marian Otero

La hamburguesa: A caballo entre romanos y mogoles



Las hamburguesas son uno de los platos preferidos de los jóvenes de hoy día y está extendida la idea de que su nombre proviene del filete de Hamburgo, la famosa ciudad alemana, pero la realidad es otra muy distinta, puesto que estos se basaron para su famoso plato en el filete ruso (un filete de carne picada, pasado por harina y frito), pero claro como las cosas nunca son sencillas resulta que los rusos a su vez se inspiraron en los mongoles, esos magníficos jinetes, que debido a su forma de vivir trashumante y sus largas estancias fuera de casa veían como sus carnes se ponían duras con el paso de los días. Y claro la necesidad aviva la imaginación y estos hombres que vivían prácticamente a lomos de sus caballos, tuvieron la idea de poner la carne bajo su silla de montar por espacio de dos días, lo que hacía que la carne se presentara tras ese tiempo blanda, jugosa, prácticamente deshecha y cocida gracias al calor que desprendía el animal junto al cuerpo del jinete. Una cosa que hoy día nos puede parecer algo repugnante pero que en su momento resultó muy útil para estos inquietos guerreros.

Incluso hay quien menciona que hasta los romanos tenían su propia versión de este plato, que consistía en un tipo de hamburguesa elaborado con carne de res picada con piñones, sal y vino pasado y servida en el interior de un pan. Otra versión del filete de carne picada sería el "steak tartar" que los tártaros introdujeron en Alemania, pero que a diferencia de las anteriores, la carne se presenta picada pero cruda y condimentada.

Visto el origen "estepario" de este plato tan del gusto de los jovencitos, no es de extrañar que algunos de ellos, que ahora se atiborran de hamburguesas en los establecimientos especializados, nos resulten, a veces como los hunos, una plaga que por donde pasa no crece más la hierba.

Por Mariamsunamun
Marian Otero